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El Conde Lucanor (infante don juan manuel) Libro de los ejemplos.

.   - POESÍA SOCIAL.

Comentario de la obra:


     
    Exemplo XLVº

    De lo que contesçió a un omne que se fizo amigo et vasallo del Diablo

    Fablava una vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta

    guisa:

    -Patronio, un omne me dize: que sabe muchas maneras, tanbién de agüeros

    como de otras cosas, en cómo podré saber las cosas que son por venir et

    cómo podré fazer muchas arterías con que podré aprovechar mucho mi

    fazienda; pero en aquellas cosas tengo que non se puede escusar de aver ý

    pecado. Et por la fiança que de vos he, ruégovos que me consejedes lo que

    faga en esto.

    -Séñor conde -dixo Patronio-, para que vós fagades en esto lo que vos más

    cumple, plazerme ía que sepades lo que contesçió a un omne con el Diablo.

    El conde le preguntó cómo fuera aquello.

    -Señor conde -dixo Patronio-, un omne fuera muy rico et llegó a tan grand

    pobreza, que non avía cosa de que se mantener. Et porque non a en el

    mundo tan grand desventura como seer muy mal andante el que suele seer

     

     

    bien andante, por ende, aquel omne que fuera muy bien andante era llegado

    a tan grand mengua, que se sintía dello mucho. Et un día, iva en su cabo

    solo por un monte, muy triste et cuidando muy fieramente et yendo assí tan

    coitado encontrósse con el Diablo.

    Et como el Diablo sabe todas las cosas passadas et sabía el coidado en que

    vinía aquel omne, et preguntól’ por qué vinía tan triste. Et el omne díxole

    que para que gelo diría, ca él non le podría dar consejo en la tristeza que él

    avía.

    Et el Diablo díxole que si él quisiesse fazer lo que él le diría, que él le daría

    cobro para’l cuidado que avía; et porque entendiesse que lo podía fazer,

    quel’ diría en lo que vinía cuidando et la razón porque estava tan triste.

    Estonçe le contó toda su fazienda et la razón de su tristeza, como aquel que

    la sabía muy bien. Et díxol’ que si quisiesse fazer lo que él le diría, que él

    le sacaría de toda lazeria et lo faría más rico que nunca fuera él nin omne de

    su linage; ca él era el Diablo, et avía poder de lo fazer.

    Cuando el omne oyó dezir que era el Diablo, tomó ende muy grand reçelo,

    pero por la grand cuita et grand mengua en que estava, dixo al Diablo que

    si él le diesse manera como pudiesse ser rico, que faría cuanto él quisiesse.

    Et bien cred que el Diablo sienpre cata tiempo para engañar a los omnes;

    cuando vee que están en alguna quexa, o de mengua, o de miedo, o de

    querer complir su talante, estonçe libra él con ellos todo lo que quiere; et

    assí cató manera para engañar a aquel omne en el tiempo que estava en

    aquella coita.

    Estonçe fizieron sus posturas en uno et el omne fue su vasallo. Et desque

    las avenençias fueron fechas, dixo el Diablo al omne que, dallí adellante,

    que fuesse a furtar, ca nunca fallaría puerta nin casa, por bien çerrada que

    fuesse, que él non gela abriesse luego, et si por aventura en alguna priesa se

    viesse o fuesse preso, que luego que lo llamasse et le dixiesse: «Acorredme,

    don Martín», que luego fuesse con él et lo libraría de aquel periglo

    en que estudiesse.

    Las posturas fechas entre ellos, partiéronse.


    Et el omne endereçó a casa de un mercadero, de noche oscura: ca los que

    mal quieren fazer siempre aborrecen la lumbre. Et luego que legó a la puerta,

    el diablo avriógela, et esso mismo fizo a las arcas, en guisa que luego

    ovo ende muy grant aver.

    Otro día fizo otro furto muy grande, et después otro, fasta que fue tan rico

    que se non acordava de la pobreza que avía passado. Et el mal andante, non

    se teniendo por pagado de cómo era fuera de lazeria, començó a furtar aun

    más; et tanto lo usó, fasta que fue preso.

    Et luego que lo prendieron llamó a don Martín que lo acorriesse; et don

    Martín llegó muy apriessa et librólo de la prisión. Et desque el omne vio

    que don Martín le fuera tan verdadero, començó a furtar como de cabo, et

    fizo muchos furtos, en guisa que fue más rico et fuera de lazeria.

    Et usando a furtar, fue otra vez preso, et llamó a don Martín, mas don

    Martín non vino tan aína como él quisiera, et los alcaldes del lugar do fuera

    el furto començaron a fazer pesquisa sobre aquel furto. Et estando assí el

    pleito, llegó don Martín; et el omne díxol’:

    -¡A, don Martín! ¡qué grand miedo me pusiestes! ¿Por qué tanto

    tardávades? Et don Martín le dixo que estava en otras grandes priessas et

    que por esso tardara; et sacólo luego de la prisión.

    El omne se tornó a furtar, et sobre muchos furtos fue preso, et fecha la pesquisa

    dieron sentençia contra él. Et la sentençia dada, llegó don Martín et

    sacólo.

    Et él tornó a furtar porque veía que siempre le acorría don Martín. Et otra

    vez fue preso, et llamó a don Martín, et non vino, et tardó tanto fasta que

    fue jubgado a muerte, et seyendo jubgado, llegó don Martín et tomó alçada

    para casa del rey et librólo de la prisión, et fue quito.

    Después tornó a furtar et fue preso, et llamó a don Martín, et non vino fasta

    que jubgaron quel’ enforcassen. Et seyendo al pie de la forca, llegó don

    Martín; et el omne le dixo:

    -¡A, don Martín, sabet que esto non era juego, que vien vos digo que grand

    miedo he passado!


    Et don Martín le dixo que él le traía quinientos maravedís en una limosnera

    et que los diesse al alcalde et que luego sería libre. El alcalde avía mandado

    ya que lo enforcassen, et non fallaban soga para lo enforcar. Et en cuanto

    buscavan la soga, llamó el omne al alcalde et diole la limosnera con los

    dineros. Cuando el alcalde cuidó quel’ dava los quinientos maravedís, dixo

    a las gentes que ý estavan:

    -Amigos, ¡quién vio nunca que menguasse soga para enforcar omne! Ciertamente

    este omne non es culpado, et Dios non quiere que muera et por

    esso nos mengua la soga; mas tengámoslo fasta cras, et veremos más en

    este fecho; ca si culpado es, ý se finca para complir cras la justiçia.

    Et esto fazía el alcalde por lo librar por los quinientos maravedís que cuidava

    que le avía dado. Et oviendo esto assí acordado, apartósse el alcalde et

    avrió la limosnera, et cuidando fallar los quinientos maravedís, non falló

    los dineros, mas falló una soga en la limosnera. Et luego que esto vio,

    mandól’ enforcar.

    Et puniéndolo en la forca, vino don Martín et el omne le dixo quel’ acorriesse.

    Et don Martín le dixo que siempre él acorría a todos sus amigos

    fasta que los llegava a tal lugar.

    Et assí perdió aquel omne el cuerpo et el alma, creyendo al Diablo et fiando

    de’l. Et çierto sed que nunca omne de’l creyó nin fió que non llegasse a

    aver mala postremería; sinon, parad mientes a todos los agoreros o sorteros

    o adevinos, o que fazen cercos o encantamientos et destas cosas cualesquier,

    et veredes que siempre ovieron malos acabamientos. Et si non me

    credes, acordat vos de Alvar Núñez et de Garcilasso, que fueron los omnes

    del mundo que mas fiaron en agüeros et en estas tales cosas, et veredes cuál

    acabamiento ovieron.

    Et vós, señor conde Lucanor, si bien queredes fazer vuestra fazienda paral

    cuerpo et para’l alma, fiat derechamente en Dios et ponet en Él toda vuestra

    esperança et vós ayudatvos cuanto pudierdes, et Dios ayudarvos ha. Et non

    creades nin fiedes en agüeros, nin en otro devaneo, ca çierto sed que de los

    pecados del mundo, el que a Dios más pesa et en que omne mayor tuerto et

    mayor desconosçimiento faze a Dios, es en catar agüero et estas tales cosas.

    El conde tovo éste por buen consejo, et fízolo assí et fallósse muy bien

    dello.

    Et porque don Johan tovo este por buen exiemplo, fízolo escrivir en este

    libro, et fizo estos viessos que dizen assí:

    El que en Dios non pone su esperança,

    morrá mala muerte, abrá mala andança.






     

    DEPOESIA. Ovidio Nason. Vega de Magaz, León
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